Pensó en la tentación de elegir la muerte para dejar de sufrir mientras sonaban dulces los extraños deseos que una vez escuchó en una hermosa canción triste:
"Ojalá pase algo que te borre de pronto,
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte
para no verte tanto, para no verte siempre,
en todos los segundos, en todas las visiones"
Cuando aquella noche despertó en la habitación de aquel hospital una luz cegadora nubló fulminantemente su mirada. Parecía que toda la nieve del mundo había sido atraída por aquella inmensa luna que asomaba por la ventana. Repentinamente de sus cegados ojos brotaron infinidad de lágrimas que recorrieron veloces su rostro hasta formar un impetuoso torrente que ascendió vertiginoso en busca de aquel gélido cielo. Poco a poco aquella luna de hielo comenzó a derretirse hasta transformarse en un mar de estrellas. Entonces recordó con una sonrisa blanca, grande y redonda los extraños deseos que una vez escuchó en una hermosa canción triste:
"Ojalá que la luna pueda salir sin ti"
Publicada el:
Mié 13 de Octubre de 2010. Autor:
Blas
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Amparo
Sáb 12 de Marzo de 2011
Ojalá que la luna ilumine tus noches

Ramiro
Mié 09 de Febrero de 2011
Gracias, Blas. Siempre que vuelva a escuchar esta linda canción, tendré en la mente la hermosa historia que acabo de leer

Asun
Lun 31 de Enero de 2011
Emotivo, precioso, muy lírico

Manuel
Vie 15 de Octubre de 2010
Palabras de cirujano para un ingenioso y logrado microrelato. ¡Sigue obsequiándonos con tus relatos!

Allan
Mié 13 de Octubre de 2010
Excelente relato, en hora buena Blas
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